El proxeneta

Se dice que los proxenetas son hombres despiadados, malvados, fuertes y seguros de sí, se dice que son capaces de mandar matar clientes y prostitutas, este proxeneta era un poeta, me llamó un día intentando convencerme que fuera su prostituta privada, y se encontró con una amiga de la nada, él no era un proxeneta común, no se podría decir que era un hombre malo, porque no maltrataba gente, el protegía sus prostitutas y les conseguía clientes y a los clientes les conseguía sus putas, él, las cuidaba como un ángel invisible entre la gente, sabia costumbres, horarios y deseos mas íntimos, no era un proxeneta común y eso lo hacia inolvidable, era mas bien un hombre anónimo al que ni clientes ni putas habían visto el rostro jamás, se camuflaba atrás del teléfono para concertar citas y hacer valer los derechos de sus prostitutas, definitivamente no era un proxeneta común, el lugar de operaciones era su propia casa materna, la leyenda urbana dice que alguna vez rescató a un hombre de un tiroteo y en otra ocasión alertó de un asalto a un despistado peatón, él, era sin duda un proxeneta con corazón y gran inteligencia también, casi nunca salía de su hogar o salía muy poco, pues había desarrollado una enorme ansiedad que le impedía enfrentar el mundo con toda su humanidad, a veces se sentía frustrado, pero jamás derrotado porque en contraste con su ansiedad social, había desarrollado una gran habilidad intelectual y sus escritos poéticos eran literatura pura, el proxeneta podría haber sido un gran político, un buen orador o un empresario exitoso pero decidió empezar por ser protector de las putas más bellas del Perú, el proxeneta tenía algunos hobbies extraños, conquistaba chicas al teléfono, las llamaba durante siete días y establecía contacto por puro placer, les creaba el hábito hasta que ellas terminasen enamoradas del desconocido detrás de la voz, al séptimo día el proxeneta desaparecía  dejando corazones rotos en línea, era su pequeño juego de conquista y amor, era su modo de entretener al corazón. 

Mi amigo proxeneta, era un gran manipulador, pero tenía límites y jamás lo hacía con las personas que amaba o apreciaba, también tenía una gran capacidad para leer los gestos y conductas de las personas, pero su enorme capacidad se veía expresada en que podía lograr lo que quería que las personas hagan solo por el teléfono, y dar órdenes y amedrentar clientes atrevidos que querían huir sin pagar por los servicios e sus afamadas putas y todo por teléfono, el proxeneta no era un hombre malvado, sino mas bien justo, dentro de lo justo que se podía ser en un negocio inmoral, un día el proxeneta me llamó antes de perder el contacto telefónico y me dijo que se había cansado de ser proxeneta y así de la nada se salió del negocio y como era bueno en casi todo, al poco tiempo se convirtió en el rey de los arándanos realizando grandes ventas a cadenas de productos orgánicos, luego de eso mi buen amigo finalmente con su historia personal limpia pudo lanzarse a una alcaldía con los ahorros de toda una vida en su trabajo de intercambio sexual y venta de arándanos, ahora cuando hablamos por teléfono me dirijo a el como el señor alcalde y la historia del proxeneta ha quedado en el olvido como una anécdota más.


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