Todos tenemos un ex, un ex amigo, ex colega, ex
amante, ex prometido, ex jefe, ex esposo, la misma palabra corta de dos letras
lo dice: ex es alguien que fue, pero ya no es, alguien que perteneció a una
época y un momento de tu vida, pero no pertenece más. Un ex es alguien con
quien compartimos vivencias, momentos y emociones en un determinado momento,
temporada o época de nuestra vida.
En muchas ocasiones se suele satanizar la palabra
ex como un concepto demoníaco de algo que dejó una marca maligna en la vida de
una persona y, en otras ocasiones más sensatas, simplemente se denomina ex a lo
que fue.
Este escrito es una oda a esos ex, esas personas
que fueron parte de nuestra vida en su rol de amigos, amantes, colegas o
prometidos y que cumplieron su ciclo. Ninguno de ellos merece ser demonizado,
incluso cuando hayas tenido la tentación de prender una hoguera y quemarlos a
todos, creando una especie de preparado raro lleno de personas que descartaste
de tu vida. No digamos que estas son personas que deban ser juzgadas o
vilipendiadas, incluso cuando hayas, en tu furia, decidido escribir algún libro
mandándolos a la mierda.
Es necesario agradecer que esas
personas ya no son más parte de tu vida y a quienes, en algún momento de tu
vida, elegiste para formar parte de ella. Este artículo está más bien orientado
a reconocer la responsabilidad de tus propias elecciones sobre las personas que
dejas formar parte de tu vida. Esta es la manera que tengo de decirte
que, si algunos de esos “ex” te traen recuerdos poco gratos, primero debes
reconocer el poder que tienes, y es que ellos no entraron a tu vida solos, tú
los dejaste entrar, pero también, en este punto, debes reconocer el poder
personal que tuviste para cerrar la puerta cuando fue necesario o para irte con
la dignidad intacta cuando te cerraron la puerta en la cara. Y es que necesito
que te des cuenta de algo: existen infinidad de perspectivas de una misma
situación, pero así como tú tienes ex, tú, mi querido lector, también eres el
ex en la historia de alguien y, por ende, también fuiste parte de la vida de
alguien en su momento y compartiste sus vivencias y su mundo, porque existen
mil maneras de interpretar una misma historia y, así como tú tienes tus
“villanos”, podrías, sin querer, ser el “villano” en la historia de alguien.
Entonces, simplemente agradezcamos el tiempo que fue, miremos al horizonte con
nuestras maletas en la mano y sigamos el camino de la vida, agradeciendo por
cada persona que permitimos entrar en nuestra
vida y que no forma más parte de ella.




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