En más de una ocasión he mencionado las infinitas
posibilidades que conlleva una decisión. El camino del ser humano está lleno de
decisiones y todas ellas nos llevan a infinitas posibilidades. “La balada de
Cleopatra” es un cortometraje musical que te lleva por el sendero de esas
posibilidades en la vida de una sola mujer, pero este artículo no es para
indagar sobre la magistral forma en que Lumineers decidió presentarnos la
historia de la primera mujer taxista de la República de Georgia, que inspiró un
conjunto de canciones en una sola balada, sino que me quiero sumergir dentro de
la emocionalidad del video de una taxista que nos lleva por la carretera, en el
camino de su historia y lo que fue y pudo ser.
Mientras camino por las calles de Lima veo pasar los
buses, las personas, imagino sus historias y me sumerjo en las sensaciones
musicales que produce este tema: desde la nostalgia, la reinvención, la
separación ,el duelo, el inicio de una vida nueva, la libertad, el éxtasis del
amor, las locuras de la juventud, la pasión y la vitalidad, la senectud y acompaño a Cleopatra como una testigo
omnisciente, observando su propia historia. No creo que Cleopatra, el personaje
que se presenta en el tema, haya sido plenamente feliz con todas sus
decisiones. Creo que, en algunos momentos de su historia, fue bastante cobarde,
pero trató de hacer lo mejor que pudo. Podría describirte en este artículo, una
a una, las canciones del tema, pero mejor te diré lo más importante que nos
enseña la taxista con su historia, y es que, por más que existan infinitas
posibilidades, son las acciones y decisiones que tomamos ahora las que definen
el rumbo de nuestra historia. ¿Qué tan valientes somos para ir por lo que
queremos en la vida? ¿Qué tan capaces somos de escribir nuestra historia a
nuestra manera? ¿Qué tanto deseamos algo como para ir por ello? Siento que la vida
de Cleopatra no fue mejor ni peor; simplemente fue la vida que eligió, lo que
la convirtió en una mujer fuerte, decidida, que manejaba un taxi y escuchaba a
pasajeros al azar mientras traía su propia historia guardada en fotografías y
recuerdos.
Ahora se trata de nosotros. ¿Qué tan capaces y valientes somos para tomar
esas decisiones que dirigirán el camino de nuestra vida? Entonces ya no se
trata de una taxista conduciendo un taxi, sino de un banquero construyendo una
carrera, de una mujer embarazada sentada en un vuelo rumbo a Atlanta, de un
barrendero soñando con un nuevo trabajo como actor y con el valor de ir por ese
sueño. La Balada de Cleopatra es eso: ver la vida de principio a fin y entender
que el futuro es ahora, porque al final no hay decisiones correctas o incorrectas solo infinitas posibilidades en una sola vida.



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