Lorena Veliz Yukito
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Renacer



Leí La Odisea cuando era apenas una niña de once años. Encontré el libro en la biblioteca de mi casa y, sinceramente, en ese momento podría decir que no presté atención a muchos detalles. Y es que La Odisea es un libro que puede ser leído y releído infinitas veces y, aun así, encontrarse aspectos nuevos que analizar. En esta ocasión, me limitaré al aspecto puramente carnal, mi querido lector.

Porque son tres las fuerzas que impulsan la acción humana: el sexo es la primera fuerza, el amor es la segunda y la tercera no me acuerdo. Pero, desde mi perspectiva, las dos primeras fuerzas fueron las que rigieron y dieron valor al héroe ficticio Odiseo para regresar a casa con su amada Penélope, quien lo esperó virginal en el palacio, rodeada por un montón de pretendientes que ansiaban el trono y, con él, a la reina.

Porque, claro que sí, mi querido lector, mientras Penélope esperó durante veinte años y resistió los últimos tres a sus ansiosos pretendientes, tejiendo y destejiendo un sudario fúnebre, Odiseo luchaba por regresar a casa y se encamaba —bueno, mejor dicho, copulaba— con la hechicera Circe. Y, no contento con eso, se convirtió en el amante de Calipso. Me dirás que no es su culpa porque Calipso lo encantó, y estaré de acuerdo contigo; no ataquemos al buen y abnegado héroe de Homero. Pero todo eso, claro, pasaba mientras la abnegada y virginal Penélope esperaba, rodeada de complots para arrebatarle el trono de Ítaca.

Todo ello me hace preguntarme, mi querido lector: ¿y qué tal si la que hubiera caído en manos de un dios hubiera sido Penélope, quien hubiera permanecido encantada por ese dios durante siete años mientras Odiseo luchaba por regresar? ¿Y qué tal si Penélope hubiera disfrutado de los placeres sexuales de otro cuerpo, el cuerpo de un dios musculoso y portentoso, mientras esperaba a su Odiseo, sabiendo, eso sí, que él era su único y verdadero amor? ¿Habrían sido los lectores igual de permisivos con los pecadillos carnales de Penélope como lo fueron con los pecadillos carnales que cometió nuestro héroe ficticio mientras vivía una idílica luna de miel con la diosa Calipso durante siete años?

También me gustaría pensar qué habría pasado en el libro cuando Penélope, al retorno de Odiseo, le hubiera preguntado a su amado: «¿Qué andabas haciendo los últimos siete años antes de volver conmigo?». Y él le hubiera contado de su pérdida de memoria en la cama de Calipso. O qué tal que, a su regreso, Odiseo se hubiera enterado de que su esposa también perdió la memoria, como él, y se acostó con un dios durante siete años. ¿Habría sido Odiseo igual de permisivo que Penélope con él?

No podemos quitarle el mérito al libro como tal ni a las peripecias del héroe de Ítaca por regresar a su tierra. Claro que es un relato épico; ciertamente, eso es lo atrapante. Pero la obra, de manera implícita, está movida por las dos fuerzas que te mencioné al inicio: el amor y el sexo. El sexo hizo que Odiseo cayera en los brazos de Circe y Calipso, y el amor hizo que retornara con Penélope.

 

 

 



Mucho se habla de los hombres que rompen corazones y matan ilusiones de ingenuas mujeres; mucho se describe a estos seres como malvados, narcisistas, egoístas y manipuladores, o cualquier otra etiqueta que sirva para ponerlos bajo la categoría de malos. Pero poco se ha dicho de las mujeres. ¿Es que acaso las mujeres siempre son unas santas? ¿Es que acaso solo son nuestros congéneres masculinos  los malos de la película en nuestra sociedad? Y, como yo soy muy justa y mi balanza no se inclina solo para un lado, este escrito está dirigido a esas mujeres narcisistas, mentirosas, malvadas, controladoras y manipuladoras que no son lo que parecen y que, a lo largo de la historia, han coexistido con los villanos de la película.

Solo por mencionar algunas de las mujeres malvadas de la historia, empecemos por Dalila, la mujer que logró seducir y traicionar el secreto que Sansón le revelara en medio de la intimidad de la alcoba. Interesada como nadie, Dalila traicionó a uno de los hombres más fuertes de la historia de la Biblia por dinero. Y, si hablamos del mundo de la política, mencionemos a Wu Zetian, la única mujer que gobernó China y que barrió con todo a su alrededor, incluidos sus propios hijos, nietos y familiares, para hacer valer su poder. ¿Dime si eso no es maldad pura? Podría mencionar una lista muy extensa de mujeres malvadas a lo largo de la historia y, muy probablemente, todas compartan el mismo final: la muerte. Pero quiero llegar con esto a lo mismo: en un mundo donde se ataca de manera terrible a los hombres, las mujeres no están exentas de caer bajo sus bajas pasiones; sino, no existirían historiadores que hablaran de los sendos romances de Elizabeth Taylor y cómo cambió de esposos como se cambia de camisa. Y es que, en un mundo que ha demonizado a los hombres y victimizado a las mujeres, es importante aclarar que las mujeres no siempre son víctimas, sino, por el contrario, algunas de ellas supieron muy bien aprovechar su condición para lograr cuanto deseaban, aun a costa de los amantes de turno.

Es, pues, mi querido lector, el encanto de una mujer, en mi opinión, la trampa más letal que puede existir para aquellos hombres que sean tan débiles como para sucumbir a la naturaleza de sus deseos carnales. Un ejemplo es Mata Hari, que, en los fragores de la Primera Guerra Mundial, consiguió obtener información de generales de alto nivel en medio de las peripecias de la alcoba, o eso dicen las malas lenguas, aunque otras personas afirman que ella solo fue un chivo expiatorio. Pero, si dudas de ella, entonces recuerda a Cleopatra. Y si el mito de la belleza cae con ella, porque las mujeres pueden ser lo suficientemente inteligentes y estrategas para lograr lo que hizo la exfaraona egipcia, que logró expandir su imperio mientras seducía y tenía un hijo con Julio César y, tras el asesinato de este, buscó aliarse y seducir a Marco Antonio. En fin, los detalles de la historia los sabes o los puedes investigar. El hecho es que las mujeres no están exentas de maldad, narcisismo, egoísmo o como sea que se les quiera llamar. Las mujeres han demostrado, a lo largo de la historia, el saber cómo moverse en el mundo, y este escrito no es para ensalzarlas, sino para recordarles  que, así como existen “villanos”, también existen “villanas”.

 


 


Mi querido lector, como habrás podido notar, si eres un asiduo seguidor de los escritos de esta página, no soy una escritora convencional que se mantiene escribiendo sobre el renglón; de hecho, me gusta mucho salirme por los márgenes, y ello implica que puedo escribir sobre casi cualquier cosa que se me antoje. Eso no significa, por supuesto, que pueda escribir a la perfección sobre todo; tengo temas que son mi punto fuerte, sin lugar a dudas.

Sin embargo, este escrito va orientado a la reflexión sobre las dinámicas sociales y la conducta humana, uno de mis grandes apasionamientos, por cierto. Y hoy día diseccionaremos a uno de los personajes que en mi humilde opinión es uno de los más peligrosos de la especie humana. Y es que, contrario a lo que la mayoría de la gente sospecha, porque usualmente huyen del tipo tatuado, vestido de motociclista, para caer en manos del hombrecito vestido de traje y lentes que resulta ser un asesino serial que los aniquilará a la vuelta de la esquina, hay un tipo de persona que es realmente peligrosa, nociva y venenosa para la sociedad. Es el tipo de persona que se camufla atrás de las sombras y se alimenta de la pena como si fuera un parásito. Es precisamente el tipo de persona del cual el común denominador de la sociedad no sospecharía; el que parece más indefenso, vulnerable y lleno de miedos. Es el tipo de persona que se esconde atrás de una historia triste. Es justo el tipo de persona en la sociedad con la que debemos ser más cautelosos, porque no existe mejor forma de manipulación y control que provocar pena y conmiseración, y no existe mejor disfraz que el de la víctima y no hablo de personas que realmente sufrieron y atravesaron esas tormentas hablo de otro tipo de personas.

Sin lugar a dudas, mi querido lector, en algún momento de tu vida has tenido una etapa de víctima, pero has optado por salir de allí como un ser humano emocionalmente saludable lo haría. Sin embargo, estas personas que te menciono se regodean en el rol de víctimas y han descubierto que pueden sacar provecho de la sociedad y de las personas a su alrededor. Este tipo de persona se alimenta de la empatía humana, la drena, la chupa, la convierte en parte de su sustento vital. Es el tipo de persona que busca irradiar lástima y conmiseración, pero que, debajo de una hermosa piel de cordero, esconde un lobo sediento de tu sangre vital. Es el tipo de oveja capaz de atacar a su propio pastor para engullirse al resto del rebaño.

Y sí, es justo este el tipo de persona más peligroso, porque consumirá tus recursos tanto como pueda y, cuando se acabe la fuente que le ofreces, te dejará agotado y confundido para ir a buscar otra fuente de recursos. Este tipo de seres se escabuyen en la sociedad bajo el disfraz de un triste mendigo que camina en harapos, rogando por tu conmiseración y empatía, para luego entrar y asaltar tu espacio vital, adueñarse de tus recursos materiales y emocionales y, si no tienes la suficiente inteligencia emocional, no lo notarás a tiempo. Pero, si estás leyendo este artículo y conoces a alguien así, huye de ese lugar, porque esa persona aspirará todas tus fuerzas, tus ganas de vivir, tus sueños y tu identidad hasta dejar un esqueleto emocional de lo que conoció. Cuando tu intuición te grite que tienes un lobo disfrazado de oveja en el corral, huye en medio de la oscuridad y deja abandonada a esa bestia a su suerte, porque no importa cuánto amor reciba un lobo, siempre será una bestia que podría atacarte y matarte en medio de la noche, porque esa, mi querido lector, es su naturaleza.

 




 


¿Y si te dijera que tú vales para el mercado mucho más de lo que imaginabas? ¿Y si te dijera que tu valor incrementa mientras más solo y desconectado estés? Probablemente me dirías: "Pero, ¿qué locura estás diciendo, Lorena?". El mercado de hoy en día ha ido evolucionando tanto que ya no es necesario que salgas o te relaciones para tener necesidades. Te ponen cómodo en el sillón de tu casa para crearte mayores necesidades. Paradójicamente, mientras más solo y cómodo estás, te conviertes en alguien incluso más valioso para el mercado de consumo. Scrolleas un poco y, sin saber cómo, el aburrimiento te ha llevado a comprar algunos productos en Amazon, Shein o cualquier plataforma que esté al alcance de tu dedo.

Si no quieres salir de casa, no te preocupes, no tienes que hacerlo. Lo llevamos todo donde ti, de ese modo no tienes que incomodarte en lo más mínimo. Ya no vayas al cine; por una cómoda suscripción te ofrecemos lo necesario para que disfrutes de todos nuestros servicios sin salir de casa. Pide ese matcha a tu app de delivery favorita, compra ese sillón en oferta, compra una suscripción a tu música favorita y, si te sientes demasiado solo, agenda un viaje internacional, págalo en cómodas cuotas y llévate una experiencia fantástica de llevar a tu soledad a conocer nuevos destinos.

Quiero que quede claro que en este artículo no se está satanizando la soledad, pues esta, mis queridos lectores, ha sido la base de distintas creaciones. Fue un día en solitario que pensadores solos y aburridos crearon sistemas filosóficos e inventos que salvaron a la humanidad y le permitieron evolucionar al siguiente nivel. La soledad, como un estado natural del ser humano, es hasta cierto punto necesaria si se busca un equilibrio.

Pero, ¿qué pasaría si el mercado estuviera intentando aislarte artificialmente para que, en la desesperación y el aburrimiento de tus propios vacíos y necesidades emocionales, te convirtieras en el consumidor perfecto por excelencia? ¿Qué tal si te estuvieran dando las herramientas necesarias para crear un consumidor solitario, creado en un entorno hecho de manera ficticia, entorno que se basa en los vacíos y necesidades propias de tus carencias humanas y que viene con nuevos dogmas separatistas, como la búsqueda del "elevado valor personal"?

La soledad artificial de la que te hablo es un aislamiento planificado que evoluciona en tierra fértil porque el ser humano es víctima de sus propias debilidades y el mercado de consumo digital solo encontró ese agujero para entrar a llenarlas, como un buscador de petróleo encuentra el oro negro, así tu soledad alimenta al mercado de consumo. No, nuevamente te digo, en efecto, no te digo que te vuelvas un monje budista y te mudes a la cima del Himalaya, ni que renuncies a los placeres de la evolución digital, ni mucho menos a las ventajas que nos ofrece la misma. Pero sí te digo que tengas un ojo abierto y otro cerrado, y que te detengas un segundo ante de comprar ese sillón de última generación en oferta en Mercado Libre, mientras por primera vez te vuelves consciente de que el poder de compra y decisión siempre fue tuyo. Porque, si entiendes cómo funciona algo, entonces puedes empezar a tener el poder para hackear incluso tu propio cerebro y la toma de tus decisiones.

Y recuerda algo más: no todo lo que brilla es oro, y podría ser que los minutos que invertiste consumiendo contenido en línea te hayan quitado la oportunidad de vivir , de vivir tu propia vida , de vivir tu vida desde su máxima plenitud.


 


Vivimos en el mundo de la sociedad digital “moderna”, tenemos diversas apps para poder conectar entre nosotros, con una sociedad que se encuentra vinculada a través de los lazos virtuales de las distintas herramientas digitales. Y, como bien sabes, este artículo apunta a decir lo que ya se sabe, y es que estamos menos conectados que nunca. Con nuestros smartphones nos movemos por el mundo, pero no conectamos con el mundo porque cada uno de nosotros ha creado un monomundo donde lo más importante es el individuo mismo, promoviéndose así una sociedad solitaria, desvinculada y con exacerbado “amor propio”, suficiente para uno mismo, o mejor dicho, con un alto sentido de egoísmo psíquico estructural, porque vivimos en una sociedad donde importa el individuo más que el entorno.

Desde esa perspectiva, el futuro no parece sonar ciertamente esperanzador. Las personas ahora están conectadas a su soledad, disfrazada de membresías de plataformas de streaming, dándole a su cerebro la dopamina suficiente para engañarlo con un vínculo social artificial. El amor ahora se expresa en listas de Spotify compartidas, y los cafés a la luz de las velas se han perdido; las conversaciones profundas han sido reemplazadas por maratones de series en plataformas como Netflix y el apoyo real por mensajes de WhatsApp. Las personas viven por un buenos días en el  WhatsApp y tienen ataques de ansiedad  por un en línea o en visto o si pierden la conexión digital con los individuos, porque su cerebro vive de la ilusión de la dopamina del vínculo barato. Las plataformas pintan vidas de película, mientras los individuos han dejado de disfrutar las puestas de sol para conseguir el mejor selfie del momento, la mejor fotografía memorable. Ahora no importa la compañía y el momento, sino el post que se puede colgar en Instagram. Las personas no viven para disfrutar, viven para mostrar y, en el proceso, se han desconectado de sí mismos. Sí, tal como lees, paradójicamente la sociedad del amor propio exacerbado está tan sola que incluso está desconectada de sí misma. Y ni qué decir de las herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, que hacen sentir a las personas la farsa de la compañía artificial. Básicamente, están aniquilando al ser humano como persona social, la están orillando al mundo de la soledad digital con algo incluso mucho peor: la desconexión de su propia consciencia, lo que conlleva a la desconexión del verdadero placer del disfrute de la vida, porque si te roban incluso la voz de la consciencia, entonces te apagan como ser humano. Pero mi querido lector yo no estoy aquí para quitarte el placer de tus vínculos baratos , ni mucho menos he venido a prohibirte o darte catedra de conexiones reales, yo mi querido lector solo he venido a ponerte la polémica sobre la mesa, tú decides de que lado estas pero sabes que es lo más paradójico que es justo ese mismo mundo digital el que permite que este escrito llegue hasta ti.

 



Karma’s on your scent like a bounty hunter
Karma’s gonna track you down
Step by step, from town to town


Claro que soy católica de ultranza, pero, así como creo en Dios, creo que existen leyes divinas e inescrutables que rigen el universo. Estas leyes, mi querido lector, son la base sólida de mi buen comportamiento. Digamos que, si ahora soy buena ciudadana y persona, es total y enteramente por respeto a esas leyes.

Sin embargo, debo afirmar también que me remito a mencionar la palabra karma, simple y sencillamente, por el hecho de que mis cuentas con él están saldadas y mantengo el lado de mi calle limpio ("...And I keep my side of the street clean, you wouldn't know what I mean"), sumando karma positivo a mis cuentas.

Entonces, Lorena, ¿por qué no haces cosas malas? ¿Por qué no tomas venganza? No, mi querido lector, no es porque sea buena o porque mi corazón sea el de una santa; es simple y llanamente por el hecho de que he visto al karma trabajar frente a mis propios ojos y, créeme, cuando ves actuar al karma, sabes que no quieres tener deudas pendientes.

Así que yo solo mantengo mi mirada en el futuro, dejando que la vida haga lo suyo, a su ritmo, en su momento. ¿No tienes miedo? You should. Las lágrimas de los inocentes se pagan caro, pero no te preocupes, porque este escrito no es para ti, ¿verdad?

Fui demasiado buena contigo, y eso está bien, porque ese es precisamente el tipo de persona que soy. Tan buena que, mientras me dañabas, te limpiaba las lágrimas de cocodrilo con total compasión. Pero entiendo que eran cuentas que tenía pendientes por los corazones que dañé, y ahora tú tienes las tuyas, porque mis palabras son profecías y mis profecías se cumplen.

Antes el karma me daba miedo; ahora el karma es, como bien lo dijo Taylor en una de sus canciones, un pensamiento relajante. Karma, para mí, es la almohada que me acurruca en la noche. Karma es el agua que resbala por mi cuerpo. Karma es el latte caliente en las mañanas. Karma es la limonada fría que me tomo en un día de calor. ¿No te aterra que para ti no sea eso?

 


 


¿Hace cuánto tiempo no te escribo una carta?

Tengo tantas cosas que contarte. Quiero decirte que hemos logrado mucho de lo que querías, mi niña mágica. Quiero contarte tantas cosas.

¿Sabes que aún te espantan las arañas? Pero ahora ya puedes matarlas. ¿Sabías que ahora adoras bañarte y ya no lloras en la tina mientras tu madre te jabona?

Has viajado por el mundo. Sí, pequeña, has subido a muchos aviones e incluso pasaste poco menos de 24 horas viajando para llegar a tu continente favorito: Asia. Sí, amor, también conociste Asia. ¿Estás feliz de que te lo cuente?

Conociste a esas chicas asiáticas que tanto te gustaba ver en los doramas, mi hermosa 예쁘다 (ye-ppu-da). Has probado muchas cosas deliciosas y también raras y picantes y has visitado lugares que jamás imaginaste.

Conociste Seoul, el Canal de Panamá y también Europa. Y sé que siempre te encantaron los cafetales colombianos, esos de la novela que veías de pequeña junto a tu madre, Café con aroma de mujer. Así que te llevé allí para que pudieras conocerlos. Recolectaste café con tus manitos en una hacienda, mi amor.

Te hice estudiar dos carreras y te gradué de coach.

Mi pequeña, ¿recuerdas las novelas de Corín Tellado que leías tirada en tu cama mientras comías mandarinas? Quiero decirte que te han amado más de lo que puedas imaginar. Tu historia amorosa es digna de una de esas novelas de Corín Tellado, y aún se sigue escribiendo.

¿Recuerdas cuando fuiste por primera vez al gimnasio, como a los catorce años, y te desmayaste? Bueno, tengo buenas noticias: ahora tienes mucha energía para entrenar.

Quiero decirte que hay algo de ti que siento que no ha cambiado, y es la bondad de tu corazón. Ves cosas buenas en las personas y en el mundo. Y sí, te siguen gustando los perros, pero aún no tienes uno propio. Aunque debo contarte que ya no quieres uno, porque ahora quieres tener un gallo como mascota. Jajajaja, tú y tus ocurrencias.

Amas la música. De hecho, te encanta. Realmente te encanta.

Y sí, Dios te ha acompañado durante todo este camino. Mi hermosa pequeña, Él siempre ha estado con nosotras, cuidándonos. No te preocupes. Puede que te hayas encontrado con personas inconvenientes, pero Dios ha hecho lo suyo por ti.

Dios te ama más de lo que puedes imaginar. Yo te amo más de lo que puedes imaginar.

Y quiero decirte que todas las cosas que he hecho las he hecho buscando siempre lo mejor para ti. Te he cuidado tanto como he podido. Lamento mucho si cometí errores en el pasado. De todos modos, no tienes que saberlo, pequeña. Han sido muchas más las cosas buenas.

Solo quiero que sepas que te quiero mucho, con todo mi ser, porque para mí tú eres la persona más especial del planeta.

Me encanta cuando te ríes de la nada. También me encanta la manera en que haces sentir a las personas que te importan.

Me gustan muchas cosas de ti. Por ejemplo, tu inteligencia. Damn, mi pequeña, te voy a decir algo que no te vas a creer: eres una especie de genio. Además, eres una comunicadora nata. Te encanta expresarte y eres muy, muy buena haciéndolo.

Y ahora también escribes. Debo decirte que eres muy buena escribiendo porque conectas con tu corazón. Eres bastante sensible, y eso es bueno, ¿ok? Porque tu fortaleza radica en ello.

Y sí, todo el tiempo estás pensando. Eres demasiado creativa. Pero me parece que necesitas divertirte más. Me encargaré de eso.

Te cuento que eres una niña muy bendecida. Y ahora sigues amando las sandías, pero también las uvas heladas, las chirimoyas y las tunas. En resumen, te encanta la fruta. También te gustan mucho los helados.

Y adoras, adoras la comida marina. ¡Te encantaaa! Y la playa... Dios, cuánto la disfrutas.

¿Qué te puedo decir? Tengo que admitir que trato de cumplir tus caprichos lo mejor que puedo porque, por sobre todas las cosas, eres mi persona favorita.

Y te amo.

Y Dios también te ama.

Feliz cumpleaños, Lorena.


 


Mientras escribo este artículo, escucho una de las canciones más famosas de Michael Jackson, “Billie Jean”. En este escrito no te voy a hablar de la carrera musical de MJ, ni de los grandes hits, ni de la enorme fanaticada que ha generado y seguirá generando con el paso de los años. No te hablaré del fenómeno como tal, porque de eso no nos queda la menor duda. En este artículo no cosificaré a MJ como medio planeta lo hizo mientras estaba vivo, como su propia familia lo hizo, sino que te daré una mirada humana del ídolo.

Quiero que veas al niño solitario, con alta sensibilidad, que creció rodeado de personas que no alcanzaban a comprender su genialidad. Detrás del ídolo existía un ser humano inocente que podía transformar las emociones y experiencias en canciones. Quiero que hablemos del ser humano detrás de la estrella del pop. Pocas personas parecían notar a un pequeño niño que creció con ideas de perfección en su cabeza tan grandes que marcaron su adultez. Más allá del escenario había un ser humano que conectaba con los animales a otro nivel y podía ver en ellos a amigos y compañeros leales que la vida no le dio. Quiero que hablemos del ser humano que, en vez de convertirse en una víctima, se transformó en una leyenda. Quiero que veas al niño juguetón capaz de hacer música mientras canalizaba emociones universales. Quiero que, en este artículo, nos olvidemos de lo famoso que era y nos sentemos junto a él solo para escucharlo y verlo ser un niño con emociones genuinas.

En este artículo quiero invitarte a entrar en las emociones de un niño pequeño que, desde temprana edad, debió estar tras los reflectores, rodeado de un conjunto de personas que podían sentir las letras de sus canciones, pero no sentirlo a él. Él podía sentir al mundo de una manera que a veces dolía y otras veces lo extasiaba. Él conectaba con algo más allá del todo. Él podía ver más allá de lo material. Él podía leer corazones, él podía tocar esos corazones.

Quiero que, por una vez, podamos ver más allá de las letras, más allá de la melodía, más allá de lo que él era capaz de hacernos sentir. Quiero que veamos su altruismo, su sensibilidad humana. Detrás del ídolo había un ser humano que no era perfecto, pero era demasiado humano para la raza humana. Pues ese hombre era capaz de percibir el sentimiento humano y conectar mientras las personas solo corrían a tomarse fotos con él y pedirle autógrafos. Estoy segura de que él también quería ser visto al menos una vez. Por eso, hoy, en este artículo, te invito a abrazar al pequeño niño que habita en cada una de las canciones de Michael Jackson, pero también a sus demonios, y te invito a dar una mirada más allá del ídolo.


 



El amor es, sin lugar a dudas, uno de los sentimientos más sublimes. Mientras el deseo sexual es arrasador, el amor es calmo y paciente. El amor y el deseo sexual no se excluyen; sin embargo, el amor es más duradero que el deseo. Mientras el deseo sexual se disipa con facilidad y muchas veces puede traducirse en algo superficial y totalmente egoísta, el amor es solidario y despierta en el ser humano las acciones más constructivas.

El amor es felicidad ,es esa fuerza inspiradora y transformadora que dirige las acciones humanas hacia un bien mayor. Algunas de las características del amor son el altruismo, la empatía y la capacidad humana de ponerse en el lugar del otro. El amor no es la renuncia a uno mismo, sino la unión de dos fuerzas, de dos esencias únicas, para construir algo mayor y más grande.

El amor no es la búsqueda del interés personal, sino del bienestar de la otra persona; no por sobre el bienestar propio, sino en armonía con las necesidades de ambas personas. El amor no mira con los ojos de las tendencias, las modas o las formas; por ello, se puede tornar hasta cierto punto inexplicable, pues las fuerzas que lo despiertan no responden a la lógica.

El amor mira al otro desde lo más profundo de su esencia, con una mirada capaz de valorar y apreciar el mundo de la persona amada desde la más profunda comprensión de la unicidad de su belleza. El amor no intenta arrancar la flor del jardín, sino que la abona y la riega para hacer de ella la flor más colorida del jardín.

El amor no te absorbe la luz: la multiplica, la potencia, la inspira. El amor real no es utilitarista, mentiroso ni codicioso; por el contrario, busca servir desde el más profundo desinterés. Y, aunque esto suene a cliché, realmente deseas que esa persona esté bien por sobre todas las cosas.

El amor no es vengativo, sino comprensivo. El amor es la luz en los corazones de las personas y, aunque suene a cliché, es el faro que guía las acciones en la oscuridad más profunda. El amor no juzga, sino que comprende. El amor no teme, porque tiene la certeza de que al final todo siempre saldrá bien. El amor es equilibrio y bienestar.

El amor ve el mundo que le rodea desde una lupa que magnifica todo lo bueno. El amor real se mantiene en el tiempo o se transforma. el amor real no devora sino que ilumina.

 


Creo que ver a Lorena enamorada es como ver pasar el cometa Halley. Yo no diría que ella es fría o no tiene corazón; es que las formas y maneras que ella tiene de enamorarse son tan raras, tan inusuales, que un día de pronto solo pasa. ¿Podríamos decir que ese es su superpoder? Es una probabilidad que sea una de pocas mujeres que no caen rendidas ante una gran apariencia física, dinero o lo que sea que los que la rondan puedan ofrecerle. Sin embargo, las formas y maneras en las que Lorena se enamora son, por decirlo, inusuales e inexplicables; digamos que no hay una manera de determinarlo. Lo único que se sabe es que las formas en que ella se enamora pueden resultar bastante caprichosas, teniendo en cuenta que solo ha amado una única vez. Se torna casi incomprensible el saber cómo funciona su dinámica del enamoramiento.

Si nos atreviéramos a conjeturar, el modo en que ocurre ese suceso inusual podría ser una mirada, un susurro, una frase dicha en el momento correcto; podría ser una mente extraordinariamente inteligente en el lugar y momento correctos; podría ser una conversación en una pizzería vintage; podría ser una persona contando su trágica historia de amor; podría ser un gesto en el lugar y momento correctos; podrían ser un ramo de rosas azules; podría incluso ser una conversación trivial acompañada de sus makis favoritos, “los Karage”, que por cierto han dejado de existir; podría ser cualquier cosa y al mismo tiempo no; podría ser un gesto sincero de afecto; podría ser una persona compartiéndole canciones que sean capaces de realmente llegarle al corazón; podría ser un hombre al que ella pueda admirar, pero también, curiosamente, podría no serlo. Lorena podría incluso haberse enamorado en un gimnasio abarrotado de pesas, en medio de una enorme multitud, mirando con admiración al hombre menos musculoso de la sala. Podría ser algo totalmente impredecible, pero lo cierto es que cuando pasa, es allí cuando debemos empezar a rezar a todos los santos y pedir que todos los planetas se unan, porque ese amor no se disipará tan fácilmente: se apoderará de ella, la hará escribir, tener sueños lúcidos con su amado, alabar su frondosa barba. Y lo más curioso es que, así como Lorena un día se enamoró, podría simplemente un día, de la nada, levantarse y dejar de hacerlo, porque hablar de ella es como intentar predecir un cambio climático con la imprecisión de un mal meteorólogo de noticiero de mediodía.

Sinceramente, solo puedo decir que ver a Lorena enamorada es un evento apoteósico digno de un escrito, poesía y sendas publicaciones. Creo que la manera en que ella se enamora es una manera apasionada, entregada, fresca, dulce y, al mismo tiempo, villanesca. La manera en que Lorena te ama es tan única que te puede llegar al fondo del tuétano de los huesos. Pero el misterio radica en cómo pasa ¿Cómo se enamora? y ¿Qué pasa cuando ella se desenamora? ¿Qué ocurre entonces? Eso, mi querido lector, amerita otro artículo, porque este artículo solo intenta descifrar cómo funciona la mente de Lorena para enamorarse.


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Puedes llamarme escritora pues escribir es una de mis tantas adicciones, en mis libros exorciso demonios y en mis frases escribo sobre el hermoso viaje de la vida, puedes decirme podcaster, en "Despierta Carajo" te despierto de la matrix a partir de mis experiencias personales , valoro por igual seres humanos y momentos pero no soy un libro abierto tengo capítulos censurados. En esta página comparto mi trabajo personal e intelectual. Pues hablo a través del corazón de mis escritos. Mi bandera vital es la pasión y el corazón en absolutamente todo lo que hago. Te invito a disfrutar un poco de este mundo pasa siéntate y ponte cómoda o cómodo según sea el caso, es tiempo de que te sumerjas en esta pequeña parte de mi mundo personal que abro para ti con mucho cariño.

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