Ya pasaron seis años y, aunque imaginé que estaría por siempre sumergida en
una bruma de dolor, pasaron cosas en mi vida. Aunque mi corazón aún pertenece
adonde pertenece, entiendo que debo seguir. Pasarón cosas . Elegí mal, sí, pero me salvó mi
corazón. Mi niña interna se asustó y se recluyó un poco; la mujer tuvo que
salir en su defensa, tuve que despertar a la Lorena del 2015 que dormía.
Me gustó alguien en el gym. Sus ojos eran hermosos,tenía una historia
triste. Alerta de spoiler: cambié mi horario en el gym. Lloré y sentí. Odié. Me
maravillé. Me reí. Dejé de sentir. Vi una película completa en el cine y no
pude siquiera mostrar una sonrisa real; todas fueron falsas.
Conocí personas que aman lo superficial. Fingí que era como ellas; a veces
tienes que pretender, o tal vez simplemente también tengo un lado frívolo. Comí
pizza con mis estudiantes; sí, aún sigo en ese trabajo. Conocí España y me
enamoré de Colombia. Me regalaron la bicicleta que tanto quería. Vi un perro
que se parecía mucho a Edu; veo uno o dos cada dos años.
Me volví más fuerte. Tuve que despertar un poco de la Lorena del pasado , sí
eso ya lo dije; era eso o nada. Escribí un libro, se llama “Vete a la
mierda” otro día te cuento de que va el libro. Amé disfrazarme de Caperucita para la portada del libro. No, ese libro no es para ti, tú ya
tienes tu libro y siempre será tuyo, a veces una brisa de ti viene a mí, pero este escrito no es sobre ello.
Me sigo convenciendo de que debo seguir adelante, así que tomé clases de
baile en el tubo; o sea, hice pole dance. Creo que no soy muy buena en eso; el
tubo resbala. Pero sí soy buena en el dance floor; creo que allí está mi
talento, aparte de escribir, por supuesto.
Creo que soy mi mejor amiga. Se me declararon, fui cortés dije no, mi corazón es terco
y seguí adelante. Creo que no se puede mandar sobre el corazón. Descubrí más
sobre mis orígenes; resulta que soy una especie de híbrido entre el bien y el
mal.
Aprendí a amarme una vez más. Descubrí que soy una especie de mariposa
voladora; a veces me aburro de volar, pero también me aburre estar en un solo
lugar. Volví a escuchar a Taylor. Encontré una canción que pudo hacer latir mi
corazón otra vez. Ahora estoy atravesando una especie de neutralidad emocional.
Creé mis propias mariposas de papel y las pegué en el espejo de mi habitación. Hablo más con mi madre. Aún hay cosas
que debo trabajar en mi interior, pero estoy entendiendo que la perfección espiritual es una
trampa, y ahora solo tengo que decir que este año fue, sinceramente, bastante
emocionante.
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