Existe una emoción que vibra desde lo más alto de nuestra existencia.
Cierras los ojos y tu corazón late fuerte, con una potencia estremecedora. Late
en calma, disipando toda la incomodidad. Estás en medio de la nada y solo
puedes sentir a tu corazón latir, apagando cualquier otra emoción.
Entonces conectas con el futuro, pero ya no es futuro: es presente. Y se
siente aquí. Te embarga la paz y la sensación de saber cómo esta energía inunda
tu cuerpo. Entonces ya no hay más que esa sensación: has dejado de buscar.
¿Por qué buscarías algo que ya encontraste? Algo que sientes en tu interior,
algo que es parte de ti. ¿Por qué buscarías esa sensación que ya está contigo?
Y cierras los ojos y sientes cómo te pierdes en medio de la luz de tu propio
ser, mientras sientes cómo tu corazón bombea luz a todo tu cuerpo.
“Me haces volar, me haces soñar, me haces sentir que hay esperanza una vez
más”.
Y finalmente sueltas, porque sabes que no puedes sostener aquello que ya le
pertenece a tu alma. Porque ese amor siempre vivió en tu interior y siempre fue
parte de ti; solo necesitabas conectar con él y sentir el brillo de la emoción
en tu ser.
“Nos dimos todo lo que se nos dio, nos dimos todo eso y mucho más… Brillas y
brillas tan lindo”.
El amor es lo más cercano a estar cerca de Dios. El amor carece de egoísmo.
El amor perdona, el amor suelta, el amor avanza, el amor evoluciona, el amor
confía. El amor es fe, es esperanza, pero, sobre todo, el amor son los buenos
deseos que mandas al mundo en forma de pensamientos a favor de los seres
humanos.
El amor es todo lo bueno, lo bonito y lo agradable. El amor es calma. Es esa
sensación de poder cerrar los ojos y saber que, al final, todo estará y está
bien, aquí y ahora.
El amor tiene la certeza de que todos los seres humanos que pasaron por tu
vida merecen ser felices y bendecidos en sus vidas. El amor son las buenas
intenciones que envías a esas personas. El amor es querer el bien absoluto del
prójimo. El amor es buscar conectar con el más profundo altruismo en tu
interior.
Es la sensación de soltar el volante y dejarte llevar por una fuerza
invisible más grande. Es, simplemente, ser y confiar en que existe algo más
grande que ilumina el camino de todos para su mayor bien.

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