El amor es, sin lugar a dudas, uno de los
sentimientos más sublimes. Mientras el deseo sexual es arrasador, el amor es
calmo y paciente. El amor y el deseo sexual no se excluyen; sin embargo, el
amor es más duradero que el deseo. Mientras el deseo sexual se disipa con
facilidad y muchas veces puede traducirse en algo superficial y totalmente
egoísta, el amor es solidario y despierta en el ser humano las acciones más
constructivas.
El amor es felicidad ,es esa fuerza
inspiradora y transformadora que dirige las acciones humanas hacia un bien
mayor. Algunas de las características del amor son el altruismo, la empatía y
la capacidad humana de ponerse en el lugar del otro. El amor no es la renuncia
a uno mismo, sino la unión de dos fuerzas, de dos esencias únicas, para construir
algo mayor y más grande.
El amor no es la
búsqueda del interés personal, sino del bienestar de la otra persona; no por
sobre el bienestar propio, sino en armonía con las necesidades de ambas
personas. El amor no mira con los ojos de las tendencias, las modas o las
formas; por ello, se puede tornar hasta cierto punto inexplicable, pues las
fuerzas que lo despiertan no responden a la lógica.
El amor mira al
otro desde lo más profundo de su esencia, con una mirada capaz de valorar y
apreciar el mundo de la persona amada desde la más profunda comprensión de la
unicidad de su belleza. El amor no intenta arrancar la flor del jardín, sino
que la abona y la riega para hacer de ella la flor más colorida del jardín.
El amor no te
absorbe la luz: la multiplica, la potencia, la inspira. El amor real no es
utilitarista, mentiroso ni codicioso; por el contrario, busca servir desde el
más profundo desinterés. Y, aunque esto suene a cliché, realmente deseas que
esa persona esté bien por sobre todas las cosas.
El amor no es
vengativo, sino comprensivo. El amor es la luz en los corazones de las personas
y, aunque suene a cliché, es el faro que guía las acciones en la oscuridad más
profunda. El amor no juzga, sino que comprende. El amor no teme, porque tiene
la certeza de que al final todo siempre saldrá bien. El amor es equilibrio y
bienestar.
El amor ve el mundo que le rodea desde una lupa que
magnifica todo lo bueno. El amor real se mantiene en el tiempo o se transforma. el amor real no devora sino que ilumina.
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