Un evento inusual


Creo que ver a Lorena enamorada es como ver pasar el cometa Halley. Yo no diría que ella es fría o no tiene corazón; es que las formas y maneras que ella tiene de enamorarse son tan raras, tan inusuales, que un día de pronto solo pasa. ¿Podríamos decir que ese es su superpoder? Es una probabilidad que sea una de pocas mujeres que no caen rendidas ante una gran apariencia física, dinero o lo que sea que los que la rondan puedan ofrecerle. Sin embargo, las formas y maneras en las que Lorena se enamora son, por decirlo, inusuales e inexplicables; digamos que no hay una manera de determinarlo. Lo único que se sabe es que las formas en que ella se enamora pueden resultar bastante caprichosas, teniendo en cuenta que solo ha amado una única vez. Se torna casi incomprensible el saber cómo funciona su dinámica del enamoramiento.

Si nos atreviéramos a conjeturar, el modo en que ocurre ese suceso inusual podría ser una mirada, un susurro, una frase dicha en el momento correcto; podría ser una mente extraordinariamente inteligente en el lugar y momento correctos; podría ser una conversación en una pizzería vintage; podría ser una persona contando su trágica historia de amor; podría ser un gesto en el lugar y momento correctos; podrían ser un ramo de rosas azules; podría incluso ser una conversación trivial acompañada de sus makis favoritos, “los Karage”, que por cierto han dejado de existir; podría ser cualquier cosa y al mismo tiempo no; podría ser un gesto sincero de afecto; podría ser una persona compartiéndole canciones que sean capaces de realmente llegarle al corazón; podría ser un hombre al que ella pueda admirar, pero también, curiosamente, podría no serlo. Lorena podría incluso haberse enamorado en un gimnasio abarrotado de pesas, en medio de una enorme multitud, mirando con admiración al hombre menos musculoso de la sala. Podría ser algo totalmente impredecible, pero lo cierto es que cuando pasa, es allí cuando debemos empezar a rezar a todos los santos y pedir que todos los planetas se unan, porque ese amor no se disipará tan fácilmente: se apoderará de ella, la hará escribir, tener sueños lúcidos con su amado, alabar su frondosa barba. Y lo más curioso es que, así como Lorena un día se enamoró, podría simplemente un día, de la nada, levantarse y dejar de hacerlo, porque hablar de ella es como intentar predecir un cambio climático con la imprecisión de un mal meteorólogo de noticiero de mediodía.

Sinceramente, solo puedo decir que ver a Lorena enamorada es un evento apoteósico digno de un escrito, poesía y sendas publicaciones. Creo que la manera en que ella se enamora es una manera apasionada, entregada, fresca, dulce y, al mismo tiempo, villanesca. La manera en que Lorena te ama es tan única que te puede llegar al fondo del tuétano de los huesos. Pero el misterio radica en cómo pasa ¿Cómo se enamora? y ¿Qué pasa cuando ella se desenamora? ¿Qué ocurre entonces? Eso, mi querido lector, amerita otro artículo, porque este artículo solo intenta descifrar cómo funciona la mente de Lorena para enamorarse.


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