El insumo de un buen escritor


Me senté en la barca de mi mente y me dejé mecer por mis pensamientos.

No tengo que esforzarme para escribir, mis dedos se mueven como posesos y solo empiezan a fluir las voces de mi alma convertidas en palabras que se enlazan en oraciones y luego son párrafos que llegan a ti. 

Escribo mientras como, mientras duermo y mientras me baño, escribo porque pienso y escribo por la necesidad latente de dar a luz mis pensamientos, hago magia, transformo las palabras y les doy forma para convertirlas en una historia que llegue a ti. Digamos que escribir es como sentarse a ver transcurrir el agua de un arroyo que solo fluye en calma, pero es como una ráfaga de emociones que se expresan en palabras, escribir es tantas cosas, pero sobre todo es amar, amar el acto mismo de crear.

El insumo principal de un escritor es el sentimiento “¿Cómo lo haces? ¿Cómo logras crear esos mundos?” Es una pregunta recurrente, una pregunta tan simple de responder como “Yo sólo describo lo que hay en mi mente”. Esos mundos descritos por el escritor, habitan en la mente de su creador, no creo mundos, ellos ya existen solo los tomo de adentro mío y los saco al mundo para que puedas verlos, aunque aun no he descrito ni el mínimo porcentaje de mundos que habitan en mi cabeza y en mi corazón.

El insumo principal de un escritor no es solo su capacidad creativa, ni mucho menos su experiencia, puedes escribir sobre lo que quieras escribir, el escritor viaja por distintos universos y posibilidades, pero lo más importante de un escritor es el alma y el sentimiento, puedes quitarme pluma y también papel, puedes quitarme la capacidad de pensar y eso no importará porque la escritora de esta página tiene una sola herramienta para escribir y es el corazón.

Yo no creo los personajes, son los personajes que se sientan a un costado mío y empiezan a narrarme sus historias, yo solo soy la voz de cada ser narrativo, traduzco en palabras lo que ellos, los personajes, me hacen sentir.

El secreto para escribir es sentir, solo cuando eres capaz de sentir en una magnitud tan intensa que se dispara por todo tu ser y amenaza con inundar tu habitación, oficina o donde sea que fuere, es cuando dentro de ti, surge la urgente latencia de la escritura.

Un escritor no solo escribe por placer, me atrevería a decir que un escritor escribe porque necesita hacerlo, como un ser humano necesita comer, dormir y respirar, el escritor necesita sacar al mundo las voces de sus personajes, las voces de sus propios sentimientos y dejarlos ser escuchados.

Me es complicado imaginar un escritor sentado frente a su monitor e intentando escribir sobre algo que no siente, diría que ese escritor solo está forzándose hacer algo que el corazón no le pide, porque el corazón es la inspiración máxima de un escritor, el escritor necesita comunicar y mostrar al mundo sus mundos. El arte de escribir radica en poder mostrar los matices, sonidos, sensaciones y demás experiencias sensoriales de los mundos que ve el escritor a sus lectores, no parece ser una tarea ardua cuando el escritor solo se sienta a observar lo que le dicen el corazón y la mente. Todo buen escritor ha logrado ese equilibrio entre la mente y el corazón que se refleja en sus escritos, siempre he pensado mi buen lector que los seres humanos tenemos un instinto para disfrutar y valorar lo que se ha hecho con el corazón, preguntémonos ¿Por qué determinadas expresiones artísticas tocan nuestros corazones y otras no? Te diré el secreto, es el sentimiento real el que nos toca el alma y solo la intuición humana es capaz de reconocer ese sentimiento y lo hace cuando valora una obra de arte o un escrito etc. porque solo cuando las cosas se hacen con el corazón crean un impacto perceptivo real en la mente del ser humano.


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