- ¿Por qué te gustan tanto los cementerios?
- Preguntó la bella acompañante de piel blanca como la nieve al joven de ojos
azules que fumaba un cigarrillo sentado sobre la lápida de algún desdichado.
El joven aspiró el humo de su
cigarrillo con fuerza y al lanzarlo al aire con una mirada melancólica respondió:
-Creo que en estos lugares hay mas paz que en el resto del mundo entero, por
alguna razón cuando estoy aquí me siento en casa-
La joven lo miró con temor y curiosidad
mientras intentaba abrigarse a si misma- Hace mucho frio aquí y además estos
lugares me parecen tétricos, no se porque siempre terminas convenciéndome de venir
a lugares como estos-Agregó mientras hacía muecas de insatisfacción con el
rostro.
El joven planta la mirada en el
espacio, termina de botar su cigarrillo al suelo, se levanta para pisarlo y
toma una enorme bocanada de aire fresco mientras agrega -Ese fue el último cigarrillo en mi vida ,creo que estar en estos lugares te
vuelve realmente consciente de lo que significa estar vivo, si miras alrededor
de estas tumbas, aquí ya no hay nada más que ídolos de mármol y cemento a los que vendrán a llorar sus culpas los que
no valoraron aquello que tuvieron en vida, estar aquí de algún modo me pone en
perspectiva.
-Si, si lo se , te gustan estos
lugares porque te inspiran, pero yo los detesto son tan fríos y lúgubres y esta
sensación terrible de sentir que las almas de esas lapidas te observan, no me
siento cómoda aquí, es simplemente lúgubre- Responde la joven mientras intenta
recoger unas rosas de papel de alguna tumba que han caído en el suelo pero el
aire se adelanta y las arrastra con
fuerza.
El joven la observa nuevamente mientras
esboza una sonrisa y se acerca a ella para abrazarla a la par que agrega -¿Sabías
que ningún lugar puede ser lúgubre si tu estas allí para darle luz?-
La joven se sonroja y agrega- ¿Vas
a empezar otra vez con tu romanticismo? Sabes que te prefiero cuando eres mas tú
que cuando aparentas ser un poeta, me gusta mas tu forma de amar que las rimas
sin sentido de poetas que se quedarán atrás en el tiempo, me gusta más estar aquí
contigo en silencio y sin versos. Siempre me pregunto -¿Por qué siempre te
acompaño cuando decides venir a este lugar? Y jamás encuentro respuesta porque
siempre la respuesta eres tú.
-Debo irme ya- responde el joven
mientras se abotona el abrigo , mira a su alrededor y coloca un par de rosas
rojas sobre una tumba de mármol blanco con el rostro tallado de una bella mujer.
-Debemos irnos ya amor, empieza a
anochecer, hace mucho frio y estos lugares me aterran de noche, ¿Qué cenaremos
esta noche?, ¿Por qué avanzas tan rápido? Espérame, este lugar me aterra, estas temblando debiste usar una bufanda, hace
mucho frio aquí, tomemos algo de chocolate caliente al llegar a casa ¿si? - Se escucha
el susurro de una voz en el viento decir.
El joven mete las manos en los
bolsillos de su abrigo y acelera el paso, mientras dice en voz alta -Me gustan
estos lugares me dan tanta paz, pero debo volver al mundo real y tu debes seguir
tu camino, no volveré más aquí. tu tiempo de partir ha llegado- Una sonrisa se
dibuja en la cara del joven mientras mira a los ojos a la joven.
-Debes ir a la luz Aurelia -Agrega-no tienes por qué quedarte más tiempo, yo estaré bien, tu debes irte ya-
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