¿Y si te dijera que tú vales para el mercado mucho más de lo que imaginabas?
¿Y si te dijera que tu valor incrementa mientras más solo y desconectado estés?
Probablemente me dirías: "Pero, ¿qué locura estás diciendo, Lorena?".
El mercado de hoy en día ha ido evolucionando tanto que ya no es necesario que
salgas o te relaciones para tener necesidades. Te ponen cómodo en el sillón de
tu casa para crearte mayores necesidades. Paradójicamente, mientras más solo y
cómodo estás, te conviertes en alguien incluso más valioso para el mercado de
consumo. Scrolleas un poco y, sin saber cómo, el aburrimiento te ha llevado a
comprar algunos productos en Amazon, Shein o cualquier plataforma que esté al
alcance de tu dedo.
Si no quieres salir de casa, no te preocupes, no tienes que hacerlo. Lo
llevamos todo donde ti, de ese modo no tienes que incomodarte en lo más mínimo.
Ya no vayas al cine; por una cómoda suscripción te ofrecemos lo necesario para
que disfrutes de todos nuestros servicios sin salir de casa. Pide ese matcha a
tu app de delivery favorita, compra ese sillón en oferta, compra una
suscripción a tu música favorita y, si te sientes demasiado solo, agenda un
viaje internacional, págalo en cómodas cuotas y llévate una experiencia
fantástica de llevar a tu soledad a conocer nuevos destinos.
Quiero que quede claro que en este artículo no se está satanizando la
soledad, pues esta, mis queridos lectores, ha sido la base de distintas
creaciones. Fue un día en solitario que pensadores solos y aburridos crearon
sistemas filosóficos e inventos que salvaron a la humanidad y le permitieron
evolucionar al siguiente nivel. La soledad, como un estado natural del ser
humano, es hasta cierto punto necesaria si se busca un equilibrio.
Pero, ¿qué pasaría si el mercado estuviera intentando aislarte
artificialmente para que, en la desesperación y el aburrimiento de tus propios
vacíos y necesidades emocionales, te convirtieras en el consumidor perfecto por
excelencia? ¿Qué tal si te estuvieran dando las herramientas necesarias para
crear un consumidor solitario, creado en un entorno hecho de manera ficticia,
entorno que se basa en los vacíos y necesidades propias de tus carencias
humanas y que viene con nuevos dogmas separatistas, como la búsqueda del
"elevado valor personal"?
La soledad artificial de la que te hablo es un aislamiento planificado que
evoluciona en tierra fértil porque el ser humano es víctima de sus propias
debilidades y el mercado de consumo digital solo encontró ese agujero para
entrar a llenarlas, como un buscador de petróleo encuentra el oro negro, así tu
soledad alimenta al mercado de consumo. No, nuevamente te digo, en efecto, no
te digo que te vuelvas un monje budista y te mudes a la cima del Himalaya, ni
que renuncies a los placeres de la evolución digital, ni mucho menos a las
ventajas que nos ofrece la misma. Pero sí te digo que tengas un ojo abierto y
otro cerrado, y que te detengas un segundo ante de comprar ese sillón de última
generación en oferta en Mercado Libre, mientras por primera vez te vuelves
consciente de que el poder de compra y decisión siempre fue tuyo. Porque, si
entiendes cómo funciona algo, entonces puedes empezar a tener el poder para
hackear incluso tu propio cerebro y la toma de tus decisiones.
Y recuerda algo más: no todo lo que brilla es oro, y podría ser que los
minutos que invertiste consumiendo contenido en línea te hayan quitado la
oportunidad de vivir , de vivir tu propia vida , de vivir tu vida desde su
máxima plenitud.
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